viernes, 30 de noviembre de 2012

Cero por infinito


Nota bene: (Aplica para el texto en sí y las notas, pero no PS y comentarios)
Todo aquello que está en azul es un intento desesperado por producir humor una broma, totalmente innecesaria a la lectura pero diseñada para que los flojos lleguen al final para hacerla un poco más agradable.




Siempre me han dicho que no existen dos materias más diferentes que la literatura y las matemáticas. Sin embargo, mientras me aburría en clase hace unos días, me di cuenta de un "problema" que parecía unirlos: cero por infinito.

A simple vista, parece no ser más que un simple producto de dos números. Empecemos por allí.

Cero e infinito son los mayores pesos pesados del mundo de los números: multiplicar cualquier número por cero o infinito resulta automáticamente en la sumisión total del rival. Es justamente por esto que en cuanto venga la pelea del campeonato, simplemente no puede ganar ninguno.

Déjenme ilustrar este punto con una interesante metáfora (Y… pun! Se hizo la literatura). Seguramente, cuando aprendían a multiplicar, su profesor les comparó el cero a un "hoyo negro", que se tragaba todo lo que se le pusiera cerca. Pero el infinito es…pues… infinito. Imagínenselo como una cinta transportadora (de esas que hay en las cajas de supermercados) que nunca deja de traer cosas (Números? Objetos hipotéticos? Botellas de Coca-Cola?). Pues bien, sin importar cuanto tiempo pasen ustedes (o un pobre cajero) metiendo y metiendo cosas en el hoyo, siempre habrán más cosas, y siempre habrá más hoyo: por lo tanto, el producto de cero por infinito no puede ser ni cero, ni infinito, ni cualquier otro número.

Volviendo así a las matemáticas, seguí entonces el consejo de uno de mis amigos y llamé a ese producto i. (I de Inexistente. O de Incalculable, si prefieren.). De esta manera, partiendo de que cero por infinito es igual a i, obtenemos que i entre infinito da cero, y, aún más anticonvencionalmente (21 letras, ¡hurra!), i entre cero  - sip, acabo de dividir entre cero- da infinito.

En conclusión, y literariamente una vez más, este "número" i representa entonces el equilibrio, el punto en el que es obligada a terminar la interminable pelea del cero contra el infinito (I de Empate Técnico), o el momento en el que el cajero simplemente se para de su silla y sale a vivir su vida en vez de seguir metiendo Coca-Colas en un hueco.

PS: 1. Es perfectamente posible que todo lo que acabo de decir sea pura paja falso, y estoy bastante convencido que es indemostrable (de todas maneras, no hay nada que demostrar)
2.El que vaya a comentar "No se puede dividir entre cero, así que tu argumento es falso" que por favor se lo guarde y vaya a abrirse la cabeza mente con un martillo un par de buenos libros.

jueves, 29 de noviembre de 2012

El espejo

Esta historia es una de mis favoritas (si no lo fuera, no empezaría por ella).
Sin más, aquí les va.


  El espejo
Soy una persona común. Vivo bien, trabajo desde mi casa, y no tengo problemas mayores, solo disfruto la vida tranquila y pacífica que llevo en mi casa en los suburbios de Caracas. En mi tiempo libre salgo con mis amigos, veo televisión o simplemente no hago nada, me deleito con mirar por mi ventana a los pájaros volar, a mi perro, Fufi, correr y a las hojas de los árboles moverse, agitadas por el viento. Nunca me aburro por completo: siempre me quedo en un estado de hipnosis, casi de éxtasis, pensando en alguna sutileza, en algún detalle que me deja pensando por horas durante las cuales ni siquiera siento el paso del tiempo.  

De vez en cuando me encuentro en blanco, con todas mis dudas ponderadas y todas mis ideas clarificadas hasta su máximo: es entonces que subo al ático, lleno de recuerdos y cosas de mis antepasados, buscando algo que no había visto antes, algo en que pensar, algo que le añadiera un poco de sentido a mi existencia.

Pero esta mañana encontré algo mejor: un espejo del siglo XVIII, hecho a mano. El espejo tenia un espectacular marco de madera sobre dorada con pan de oro, y sus esquinas estaban adornadas con tallas rocallas de estuco. Pero lo más impactante del espejo era una gran talla en forma de león hallada en la parte superior del espejo, de manera imponente, sublime. Al principio pasé varias horas contemplando al espejo, me hechizaba, me sometía. Miraba al gran león, a las tallas de las esquinas, pero sobre todo a mi reflejo. A cada vistazo me preguntaba: ¿Soy realmente yo ese hombre?¿Es ese espectro, esa sombra mía realmente idéntica a mí?

No podía aceptarlo. Ese no era yo, aunque no sabía exactamente por qué: tenía mi cara, mi cuerpo, mi fisionomía y mi expresión, pero no era yo. No podía dormir, no podía pensar. Todo era ese fantasma, ese espíritu que me atormentaba y me seducía, me hacía apartarme y luego volver. 

No lograba trabajar, no conseguía dormir, no podía ser por su culpa. Por esto subí otra vez al ático, dispuesto a terminar con mis problemas. El espejo estaba ahí, presuntuoso, soberbio. Agarré el primer objeto al alcance de mi mano, que resultaba ser una barra de hierro, y golpeé con fuerza el espejo. Sin embargo, no se rompió. La barra entró en el marco del espejo; simplemente se fundió con el vidrio para luego aparecer del otro lado. Normalmente, ante una situación así, hubiera escapado, prometiéndome nunca volver a mi ático, pero lleno de ira y de odio como lo estaba, pensaba solo en acabar con todo, en destruir al objeto de mis miedos y temores tan rápidamente como fuera posible. Entonces entré al espejo.

Al principio me causó dolor, pero poco a poco me empecé a sentir ligero, joven, libre. No fue hasta mucho mas tarde que me di cuenta que era prisionero en mi propio espejo.Todo estaba oscuro excepto por un punto brillante en el horizonte. Entonces me puse a caminar. No sé por cuanto tiempo caminé: horas, días, meses, tal vez años; siempre la misma luz, siempre la misma oscuridad.

No sé como salí : no recuerdo nada. Un momento estaba caminando, otro había vuelto a mi hogar. Recuperé, sin embargo, la memoria en el jardín de mi casa.
¿Como había llegado ahí? ¿Había todo sido un sueño? ¿Sólo una parte?¿O era todo real?

Buscando respuestas, fui al ático. El espejo había desaparecido.

Publicando este relato puede que pase por loco, y puede que pase por novelista, pero lo publico de todas maneras porque debo compartir mi experiencia con alguien, dejar una huella de lo que me pasó para que no caiga en el olvido y que así, si vuelve a ocurrir algo similar, la víctima pueda saber, a diferencia de mí, que no ha caído en la locura. 

Introducción

Bienvenidos a mi blog. Blog que he decidido hacer (escojan de aquí la que más les convenga) :

-por estar aburrido una tarde después de clases
-para ver si me vuelvo famoso sin tener que hacer un carajo
-porque estoy destinado a hacerlo
-por idiota
-por ninguna razón en particular.

En cualquier caso, me ha sido dicho (aunque no lo crea mucho) que estoy dotado de una cierta habilidad para escribir, y serán productos de esa habilidad -si existe, de eso los jueces serán ustedes- que estaré publicando por aquí.

Cualquier comentario es bienvenido, ya que me hará sentir que no estoy haciendo esto en vano.

Gracias.